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El frío y la voz

El frío y la voz

En los meses de frío, corremos el peligro de sufrir trastornos y malestares propios de esa época, la voz también está expuesta a este riesgo, por ello desde CRENE os facilitamos consejos y cuidados para evitar dañar nuestras cuerdas vocales en este periodo.

La voz es un instrumento de comunicación de uso constante y continuo, sufre numerosos desgastes a lo largo del día que se acentúan en época de frío, sumándose contracciones, tensiones musculares y malestar por las bajas temperaturas.

Para cuidar de nuestra voz ante la llegada del frío, debemos procurar no forzarla. El acto de hablar debe ser natural y sin esfuerzos, con un volumen normal y cómodo. Cada persona posee una resistencia, que depende de sus características personales y su entrenamiento vocal, es importante no sobrepasarla.

A lo largo del año, debemos hidratarnos durante todo el día con unos 6 a 8 vasos de agua. Esto no sólo es beneficioso para el organismo, sino que es imprescindible para nuestra voz, las cuerdas vocales, necesitan estar bien lubricadas con una delgada capa de mucosidad. El tabaco y las bebidas con alto contenido de cafeína (té, café, yerba mate y otros) y alcohólicas, deshidratan los pliegues vocales y los irritan. Es importante moderar su consumo o evitarlo si es posible. Así como aumentar la ingesta de agua (de 9 a 11 vasos). Un ambiente seco también daña las cuerdas vocales, potenciando la falta de hidratación, en época invernal se complica más con la calefacción de los ambientes internos y cerrados.

Las medicaciones habituales recetadas para las alergias, resfriados y enfermedades propias de esta estación, también pueden arriesgar el buen estado de tu voz puesto que resecan los pliegues vocales, para evitarlo, se deben consumir con suficiente agua, solo bajo recomendación médica y nunca en automedicación.

Comidas demasiado calientes, comidas y bebidas demasiado frías y los sabores agrios, ácidos o picantes, estimulan los ácidos estomacales provocando reflujo gastroesofágico que irrita la laringe y por consiguiente afecta al estado de la voz. Se debe evitar consumir demasiado especiado o a temperaturas extremas, en particular por la noche.

Conductas como carraspear o toser bruscamente, los gritos y los estornudos demasiado pronunciados pueden dañar la voz. La forma más segura de aclarar la garganta es respirar lo más profundo posible, mantener el aire por un momento y exhalar el aire emitiendo una “h” silenciosa y forzada. Evitar hablar tensionando el cuello y abdomen, procurar no gritar demasiado y hablar con suficiente aire, para prevenir malestares en las cuerdas vocales.

Los climas fríos también alteran la voz, debemos proteger la garganta con bufandas, pañuelos, o ropas de cuellos elevados cubriendo la nuca.

Asunción Palomero Sierra

(Logopeda en Crene)