¿Qué es el Ictus?

El daño cerebral adquirido es una lesión repentina en el cerebro. Suele ser de aparición brusca y conlleva un conjunto de secuelas diferentes según el área afectada y la gravedad del daño. La principal causa del daño cerebral es la aparición del ictus o también llamado accidente cerebrovascular (ACV).

El término ictus tiene su origen en la lengua latina, siendo una palabra que quiere decir golpe o ataque. De hecho, en inglés al ictus se le llama “stroke”, teniendo en este caso un significado idéntico, describiendo claramente el carácter brusco y súbito de un accidente cerebrovascular (ACV) y demás enfermedades neurológicas.

Las secuelas derivadas de este daño pueden afectar capacidades físicas, sensitivas, cognitivas y emocionales que necesitarán de la inclusión del paciente en un equipo rehabilitador especializado en diferentes disciplinas para poder lograr atender todos los puntos clave y solucionar los problemas que quedan presentes después del ictus.

En ocasiones puede que resulte bastante complicado para algunas personas comprender qué es el ictus y que significa, pero en términos generales se define como una interrupción repentina del riego sanguíneo produciendo una hipoxia tisular cerebral, en el caso que sea un ictus isquémico; o una hemorragia invasiva o hemorragia cerebral, como es el caso del ictus hemorrágico.

Seguido al ictus están el traumatismo craneoencefálico, enfermedades que producen anoxia, tumores e infecciones cerebrales. El 44% de las personas que sobreviven a un ictus desarrollan discapacidad grave por el daño resultante.

Las áreas de rehabilitación que trabajan las secuelas del daño cerebral pueden clasificarse en: nivel de alerta, control motor, recepción de información, comunicación, cognición, emociones y actividades de la vida diaria.

Hay dos tipos principales de ictus que se producen en los vasos sanguíneos dando una interrupción de la sangre hacia una parte del cerebro diferente, provocándose de esta manera un coágulo de sangre en las arterias cerebrales o un quiebre de un vaso sanguíneo. De esta manera ambos casos generales se clasifican en:

1. Ictus isquémicos

Estos casos son los más frecuentes. Los ictus isquémicos cuentan con el 75 por ciento de los casos, y se producen cuando el problema es el taponamiento de un vaso, haciendo que de esta manera la sangre no pueda llegar a una determinada parte del cerebro. Cuando esto ocurre, esta zona queda privada del oxígeno y de los nutrientes necesarios para su correcto funcionamiento, por lo que se lesiona y se produce una isquemia cerebral.

Si la situación se mantiene por un tiempo prolongado, el tejido muere por no recibir el combustible que lo mantiene vivo, produciéndose así un ictus establecido o infarto cerebral.

Pero no siempre se produce un infarto cerebral. Cuando el ataque isquémico es más corto y no muestra las consecuencias propias del infarto, se habla entonces de un ataque isquémico transitorio (AIT). Éste es un episodio de déficit neurológico que dura en la mayoría de los casos menos de dos horas. Se estima que entre el 7 y el 40 por ciento de los pacientes que sufren un ataque isquémico transitorio, luego sufren un ictus isquémico.

El taponamiento de un vaso sanguíneo puede producirse por causa de una trombosis, es decir, que dentro del mismo vaso se produce el material que obstruye el flujo sanguíneo. En este caso se denomina ictus trombótico o aterotrombótico.

De igual manera existe la posibilidad de que se ocasionen ictus isquémicos por una embolia donde, a diferencia del ictus trombótico, el material que causa la oclusión se produce en un lugar lejano, llegando a través del torrente sanguíneo taponándolo por completo. Cuando esto ocurre se le llama ictus embólico.

2. Ictus hemorrágicos.

Este caso también es denominado comúnmente como derrame cerebral o hematoma cerebral y ocurre cuando se produce una hemorragia intracerebral o una hemorragia subaracnoidea. En palabras más sencillas, ocurre al producirse una rotura de un vaso sanguíneo dentro del cerebro o en sus envolturas.

Por el funcionamiento básico de la anatomía humana, con el cerebro encerrado dentro de los huesos del cráneo, la sangre no puede liberarse hacia el exterior, por lo que la misma presiona lo más blando, haciendo que este no pueda oxigenarse correctamente, provocando de igual manera la muerte de los tejidos que se encuentran comprimidos durante el accidente.

Factores de Riesgo del Ictus

No solo existe un factor de riesgo de ictus ya que los factores dependientes del estilo de vida y por lo tanto, manipulables y que debemos controlar para la prevención del ictus o ACV son:

  • Arteriosclerosis
  • Estrés
  • Fumar
  • Hipertensión arterial
  • Obesidad
  • Niveles de colesterol alto
  • Diabetes
  • Falta de actividad física
  • Sedentarismo
  • Alcohol

Otros de los factores de riesgo de sufrir o padecer de ictus, no dependientes del estilo de vida, más frecuentes serían: Edad/sexo, Etnicidad, Historia familiar, Problemas cardiovasculares precedentes.

Como hemos comentado, no solo existe un factor de riesgo de ictus por lo que debemos de tener muy en cuenta todos los posibles síntomas y que es importante incidir en ellos.

Síntomas del Ictus

Si bien la mayoría de los ictus comienzan de manera súbita y se desarrollan con rapidez, causando una lesión cerebral en unos pocos minutos, en menor frecuencia puede que el ictus vaya empeorando con el transcurso de horas en incluso un par de días mientras se va necrosando un área mayor del tejido cerebral. Generalmente la progresión se interrumpe, dando paso a períodos de estabilidad donde el tejido necrosado detiene su crecimiento transitorio y se puede observar cierta mejoría. Es por esta razón que resulta importante la detección en las primeras horas del accidente.

Algunos de los síntomas del desarrollo de un ictus son:

  • Dolor de cabeza repentino y sin razón aparente.
  • Fibrilación auricular o arritmia cardíaca.
  • Pérdida de visión parcial o total en uno o los dos ojos.
  • Parálisis de uno de los lados del cuerpo.
  • Dificultad repentina para caminar, pérdida del equilibrio y la coordinación.
  • Mareo.
  • Dificultad para hablar o para entender a otras personas hablando.
  • Adormecimiento o debilidad en la cara o alguna de las extremidades.
  • Comportamiento acelerado o enlentecido.
  • Asimetría en los movimientos faciales.
  • Pérdida de memoria.

Si se detectan estos factores, podría estar en riesgo de sufrir o padecer un ictus isquémico establecido o hemorrágico, lo que en el peor de los casos podría ser una causa de muerte.

Es importante que los familiares y allegados estén atentos a estos signos evidentes, haciendo pruebas sencillas si se sospecha que la persona ha sufrido ictus como pedirle al paciente que repita una frase simple y coherente, que mueva los brazos en sincronía o que sonría para ver si ambos lados de la cara hacen el mismo movimiento. Así se le podrán brindar los primeros auxilios necesarios y llevarle a un centro asistencial de manera oportuna y veloz.

Daño Cerebral en la actualidad

Actualmente está aumentando la incidencia de enfermedades cerebrovasculares en la población española joven. Este aumento se debe a múltiples factores de riesgo de sufrir o padecer un ictus presentes en nuestras actividades de la vida diaria. El 65,03 % de las personas con DCA son mayores de 65 años, dato que se relaciona con la alta incidencia del ictus en un colectivo en el que la mayor parte del mismo (el 52%) son mujeres. A pesar de este porcentaje, solo el 42% del total de personas con DCA que solicitaron valoración de su dependencia eran mujeres.

Este punto sugiere una especial vulnerabilidad de las mujeres con daño cerebral, que solicitan en menor medida que los varones el reconocimiento administrativo de la discapacidad; situación que los investigadores relacionan con factores de edad y culturales. En el último caso, refiriéndose a la tradicional relegación de la mujer de los espacios públicos, que puede influir en la menor solicitud por su parte, o de su entorno familiar, de este certificado.

El Daño Cerebral Adquirido (DCA) es una de las primeras causas de discapacidad. Sin embargo, es una de las más desconocidas. De acuerdo con el informe que realizado por FEDACE con la colaboración del Real Patronato sobre Discapacidad durante el año 2015; en España viven 420.000 personas con Daño Cerebral Adquirido. El 78% de los casos tuvieron su origen en un ictus y el 22% restante en traumatismos craneoencefálicos y otras causas. Cada año se dan 104.071 nuevos casos de DCA: 99.284 por accidentes cerebrovasculares, 4.937 por traumatismos craneoencefálicos y 481 por anoxias.

De estos datos se deduce la importante necesidad de expansión de la Fisioterapia Neurológica en España para mejorar la calidad de vida de pacientes afectados de daño cerebral, poniendo a su disposición todas las herramientas profesionales para una rehabilitación neurológica precisa y eficiente.

causas del ictus

Rehabilitación neurológica en Crene

La rehabilitación en CRENE está basada en la atención al afectado y a sus familias para facilitar su participación en las actividades de la vida diaria.

Nuestro objetivo es reducir el impacto de las secuelas que se derivan del daño cerebral en su día a día y prevenir su agravamiento. Por otro lado, la potenciación de las habilidades conservadas promueve la integración social y familiar del afectado.

Nuestro tratamiento basado en el razonamiento clínico específico y la valoración continua nos lleva a tratar de una manera muy individual y personalizada los problemas principales del afectado obteniendo un rendimiento más eficaz que con el resto de terapias que existen en el campo de la Neurología acorde a sus necesidades. Nos marcamos objetivos realistas y alcanzables acordados entre paciente y terapeuta con la colaboración de las familias ya que el entorno puede ser facilitador o convertirse en un impedimento en todo este duro proceso.

Contamos con un equipo transdisciplinar especializado en el campo de la Neurología que nos permite contar con las condiciones óptimas para poder obtener el mayor rendimiento en el progreso de las secuelas del daño cerebral y mejorar lo que supone nuestro objetivo prioritario y fin último, la calidad de vida de nuestros pacientes en todas la esferas que competen a la persona.

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. Más información

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiencia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar