32016oct
Ser terapeuta en Nepal: una experiencia única II

Ser terapeuta en Nepal: una experiencia única II

Hola a tod@s, en esta entrada al blog continuaré compartiendo mi experiencia como Terapeuta en Nepal. Espero que a muchos os sirva para razonar u os animé a ir a un país donde necesitan de nuestra ayuda para sembrar un granito más de arena.

¿Cuáles son las cosas que más me han sorprendido?

Nada más llegar a la casa todas las “almas libres” me recibieron positivamente, dándome abrazos y besos; a los tres días de estar allí tienes la sensación de que les conoces desde hace mucho tiempo, y aunque no quieras establecer un vinculo afectivo con ellos, algo que a nivel profesional tenemos muy integrado (profesional-paciente) allí me fue muy difícil, al final no compartes solo el tiempo de terapia con ellos…

Me sorprendió ver lo independientes que son: se visten solos, la mayoría se duchan por ellos mismos, lavan su ropa, la tienden, se cepillan los dientes… Creo que son verdaderos luchadores, pues no tienen las facilidades que en países desarrollados tenemos pero sin embargo luchan para ser uno más a pesar de sus limitaciones a nivel físico y/o cognitivo. Sin embargo, es chocante ver que puedan hacer una gran variedad de AVD’S pero en estimulación cognitiva no saben coger un lápiz, colorear, recortar… Cualquier actividad que les exija motricidad fina, coordinación oculo-manual, atención sostenida/dividida… Les supone un gran reto, parece que se han saltado peldaños en la escalera del aprendizaje. Es la situación contraria a España, donde un niño con diversidad funcional recibe distintos tratamientos desde una edad temprana (fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional, hidroterapia…) donde adquiere muchas habilidades, pero sin embargo tendemos a sobreprotegerlos y les cuesta más alcanzar la independencia en las AVD’S.

Algo que también se me ha quedado grabado son las sesiones de integración sensorial. A niños de más de 10 años de edad les das un bote de crema para que se la unten por los brazos y las piernas, trabajando de esta forma el esquema corporal, y alucinaban completamente, en primer lugar con la textura y el olor de la crema y en segundo lugar por extendérsela por su cuerpo. También trabajamos la estimulación gustativa en alguna de estas sesiones, donde les damos a probar diferentes sabores como: miel o esencia de fresa, les preguntábamos a qué correspondía dicho sabor y todos decían medicina, fue una respuesta totalmente inesperada para mí, es posible que esto sea debido a que ellos no tienen una variedad tan grande de sabores como nosotros en la alimentación y por tanto, el sentido del gusto no está tan desarrollado como el nuestro.

Otra cosa que gratamente me asombró, fueron las sesiones de psicomotricidad, cómo es posible que niños que no han recibido tratamientos específicos a nivel motor, se hayan adaptado tan bien a su situación y entorno, pudiendo ser capaces de realizar a pesar de sus limitaciones todo tipo de ejercicios: saltos, carreras, lanzamiento de pelotas, reptar, apoyo monopodal… Simplemente no se ponen barreras, intentan ejecutar todo lo que se les demanda.

Por último, la integración social que hay en la Casa de Acogida es una situación óptima para todos los niños, ya que las “almas libres” conviven con otros niños de muchas edades sin patologías y todos ellos viven el día a día como iguales, donde incluso muchos de los otros niños ayudan a las “almas libres” siempre que sea necesario, es de admirar este tipo de situaciones.

Puedo decir que estoy muy orgullosa a nivel profesional de todo lo que se hace diariamente con las “almas libres” estoy segura de que a largo plazo el objetivo del proyecto de Terapia Ocupacional puede alcanzarse.

Animo a todos los terapeutas a lanzarse en esta aventura, porque es una verdadera experiencia tanto profesional y personal única.

Un saludo.

Lidia Cubero








Comentarios

Tu email no será publicado. Los campos requeridos están marcados con *