Terapia Fascial – Miofascial

¿Qué es la terapia miofascial?

La fascia constituye una red tridimensional colagenosa, ininterrumpida e inervada, que envuelve músculos, huesos y articulaciones protegiendo y manteniendo el cuerpo unido con una estabilidad funcional.

Esta sinergia estructural le asegura al cuerpo la relativa independencia de la fuerza gravitacional, gozar de gran capacidad de adaptación y registrar impulsos térmicos, químicos, de presión, vibración y movimiento, que son enviados a la región homeostática del sistema nervioso central.

El recorrido es continuo por lo que cualquier cambio estructural de la fascia en una determinada parte del cuerpo producirá restricciones en las partes distales. La presencia de restricciones crea “incomodidades” que  entorpecen el funcionamiento correcto de todos los sistemas corporales. El sistema fascial puede encontrarse en una excesiva tensión o puede estar demasiado distendido, y en ambos queda la función alterada. No sólo afecta al aparato locomotor, sino también a sistemas como el respiratorio, cardiovascular y nervioso.

Tiene la propiedad de remodelarse de forma continua (plasticidad fascial), de alinearse y acomodarse a las solicitudes tensionales intrínsecas y extrínsecas del cuerpo, reorientar la dinámica corporal, estableciéndose cambios retráctiles de la matriz a través de la dinámica de los miofibroblastos, que afectan la libertad del movimiento. El papel propioceptivo de la red fascial significa que puede actualizar el sistema nervioso central, en cuanto a la tensión mecánica, para operar sobre las unidades motoras en el momento, el ritmo y nivel de la fuerza adecuada.

Los profesionales de la terapia miofascial y alternativas manuales semejantes, han adoptado la tensegridad como modelo para entender los procesos que ocurren durante el tratamiento.

La tensegridad es Según Fuller,   un sistema estructural constituido por elementos de compresión discontinuos conectados por elementos de tensión continuos. Debido a la forma en que se distribuyen las fuerzas tensionales y de compresión en su interior, constituye una estructura estable que es capaz de reaccionar e interactuar de manera dinámica”. 

En el modelo tensegrítico del cuerpo humano los huesos son los componentes comprimidos y la fascia conforma la red de componentes traccionados.

Inducción Miofascial (MIT)

La Inducción Miofascial es un concepto terapéutico, perteneciente a la Terapia Manual, dirigido al restablecimiento funcional del alterado sistema fascial. Es un proceso de evaluación y tratamiento en el cual el terapeuta, transfiere una ligera fuerza (tracción y/o compresión) al tejido diana, facilitando la recuperación de la calidad del sistema fascial.

El término “inducción” está relacionado con la facilitación del movimiento en vez de un estiramiento pasivo del sistema fascial.  El resultado es una reacción recíproca del cuerpo que implica la reacción bioquímica y metabólica de la señalización, y finalmente, las respuestas fisiológicas. Pretende remodelar la calidad de la matriz extracelular del tejido conectivo para facilitar y optimizar la transferencia de información hacia y dentro del sistema fascial (Chiquet, 2003; Wheeler, 2004).

El objetivo final es la facilitación de una adaptación óptima a las demandas del entorno con mejor funcionalidad y un menor gasto energético y el resultado debe ser evaluado y valorado por el terapeuta y el paciente.

Al aplicar las técnicas realizamos una estimulación del tejido conectivo. Mejoramos la circulación de los anticuerpos, incrementamos el suministro sanguíneo hacia los sitios de la restricción a través de la liberación de la histamina, una correcta orientación en la producción de fibroblastos,  un mayor suministro de la sangre hacia el tejido nervioso acelerando así el proceso de curación.

La disfunción del sistema miofascial se define como la alteración de la altamente organizada onda de movimientos especializados y la consecuente inadecuada transmisión de la información a través de la matriz extracelular (Pilat,  2003). Los patrones disfuncionales del movimiento podrían facilitar variaciones en la respuesta de mecanotransducción (conversión del impulso mecánico en la respuesta química), con la consecuente iniciación de los mecanismos moleculares desencadenantes de la enfermedad.

La aplicación de la MIT es recomendada principalmente para los pacientes con disfunciones ortopédicas, neuro-ortopédicas, post-traumáticas y degenerativas relacionadas con el sistema miofascial.

Recomendaciones generales

  • disfunciones del sistema nervioso central y periférico
  • trastornos del suelo pélvico
  • disfunciones de los sistemas circulatorios
  • disfunción de la ATM
  • Lesiones deportivas
  • trastornos respiratorios

Beneficios de la terapia miofascial y objetivos específicos:

  • movilizar  las restricciones fasciales superficiales
  • cambiar la “actitud estacionaria” de las estructuras colágenas
  • facilitar la recuperación de las propiedades de deslizamiento de la matriz extracelular
  • estimular la orientación fisiológica en la mecánica de fibroblastos
  • evitar la formación de adherencias de tejido
  • adquirir una circulación más eficiente de los anticuerpos en la matriz
  • mejorar el suministro de sangre (liberación de histamina)
  • mejorar el suministro de sangre al sistema nervioso

Pilat, 2003, Pilat ,2009, Pilat, 2014, Pilat, 2015

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