Daño cerebral: Terapia con caballos

terapia con caballos

En esta entrada a blog me gustaría hablar sobre una terapia complementaria de la cual muchos pacientes con daño cerebral adquirido pueden beneficiarse positivamente, la Terapia Asistida con Caballos:

La Terapia Asistida con Caballos se inició en el año 460 a.c, en aquel entonces Hipócrates recomendaba montar a caballo a los pacientes terminales como mecanismo terapéutico. Desde entonces hasta hoy en día, se ha conseguido demostrar los tres grandes beneficios que el caballo puede aportar como agente terapéutico:

  1. El patrón de locomoción tridimensional:  tiene una gran importancia para todas aquellas personas que no pueden caminar  o presentan alguna dificultad, ya que el caballo ofrece el patrón de la marcha humana, por lo tanto el paciente “camina sentado” ,este patrón fisiológico se graba en el cerebro y con el tiempo se automatiza posibilitando su transferencia a la marcha bípeda.
  2. La transmisión de los impulsos  rítmicos: el caballo a través del movimiento de su dorso transmite impulsos a los miembros inferiores,  la pelvis , la columna vertebral  y la cabeza del paciente provocando reacciones de enderezamiento del tronco y de equilibrio.
  3. La transmisión del calor corporal: la temperatura corporal del caballo es superior a la humana, esto produce una relajación de la musculatura de los miembros inferiores del paciente.

Por tanto, los beneficios a nivel motor que  nos ofrece la terapia asistida con caballos son:

– Regular el tono muscular.

– Mayor equilibrio.

– Disociar cintura pélvica de la escapular.

– Aumentar la extensión del tronco.

– Mejorar la coordinación tanto gruesa como fina.

– Mejorar la marcha.

Consecuentemente gracias a todos estos beneficios el paciente mejora sus actividades de la vida diaria y su calidad de vida.

Pero debemos tener en cuenta varios puntos a la hora de elegir este tratamiento:

– No todas las personas pueden beneficiarse de él, ya que en algunos casos es perjudicial, por tanto siempre se debe realizar una valoración inicial con una persona cualificada para ello.

– Esta terapia debe formar parte de un tratamiento integral que ayude al paciente en su recuperación , no debe contemplarse como una terapia aislada.

– El profesional encargado del tratamiento debe tener una formación no solo de grado si no especifica en este área.

Ser terapeuta en Nepal: una experiencia única II

experiencia de ser terapeuta en nepal

Hola a tod@s, en esta entrada al blog continuaré compartiendo mi experiencia como Terapeuta en Nepal. Espero que a muchos os sirva para razonar u os animé a ir a un país donde necesitan de nuestra ayuda para sembrar un granito más de arena.

¿Cuáles son las cosas que más me han sorprendido?

Nada más llegar a la casa todas las “almas libres” me recibieron positivamente, dándome abrazos y besos; a los tres días de estar allí tienes la sensación de que les conoces desde hace mucho tiempo, y aunque no quieras establecer un vinculo afectivo con ellos, algo que a nivel profesional tenemos muy integrado (profesional-paciente) allí me fue muy difícil, al final no compartes solo el tiempo de terapia con ellos…

Me sorprendió ver lo independientes que son: se visten solos, la mayoría se duchan por ellos mismos, lavan su ropa, la tienden, se cepillan los dientes… Creo que son verdaderos luchadores, pues no tienen las facilidades que en países desarrollados tenemos pero sin embargo luchan para ser uno más a pesar de sus limitaciones a nivel físico y/o cognitivo. Sin embargo, es chocante ver que puedan hacer una gran variedad de AVD’S pero en estimulación cognitiva no saben coger un lápiz, colorear, recortar… Cualquier actividad que les exija motricidad fina, coordinación oculo-manual, atención sostenida/dividida… Les supone un gran reto, parece que se han saltado peldaños en la escalera del aprendizaje. Es la situación contraria a España, donde un niño con diversidad funcional recibe distintos tratamientos desde una edad temprana (fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional, hidroterapia…) donde adquiere muchas habilidades, pero sin embargo tendemos a sobreprotegerlos y les cuesta más alcanzar la independencia en las AVD’S.

Algo que también se me ha quedado grabado son las sesiones de integración sensorial. A niños de más de 10 años de edad les das un bote de crema para que se la unten por los brazos y las piernas, trabajando de esta forma el esquema corporal, y alucinaban completamente, en primer lugar con la textura y el olor de la crema y en segundo lugar por extendérsela por su cuerpo. También trabajamos la estimulación gustativa en alguna de estas sesiones, donde les damos a probar diferentes sabores como: miel o esencia de fresa, les preguntábamos a qué correspondía dicho sabor y todos decían medicina, fue una respuesta totalmente inesperada para mí, es posible que esto sea debido a que ellos no tienen una variedad tan grande de sabores como nosotros en la alimentación y por tanto, el sentido del gusto no está tan desarrollado como el nuestro.

Otra cosa que gratamente me asombró, fueron las sesiones de psicomotricidad, cómo es posible que niños que no han recibido tratamientos específicos a nivel motor, se hayan adaptado tan bien a su situación y entorno, pudiendo ser capaces de realizar a pesar de sus limitaciones todo tipo de ejercicios: saltos, carreras, lanzamiento de pelotas, reptar, apoyo monopodal… Simplemente no se ponen barreras, intentan ejecutar todo lo que se les demanda.

Por último, la integración social que hay en la Casa de Acogida es una situación óptima para todos los niños, ya que las “almas libres” conviven con otros niños de muchas edades sin patologías y todos ellos viven el día a día como iguales, donde incluso muchos de los otros niños ayudan a las “almas libres” siempre que sea necesario, es de admirar este tipo de situaciones.

Puedo decir que estoy muy orgullosa a nivel profesional de todo lo que se hace diariamente con las “almas libres” estoy segura de que a largo plazo el objetivo del proyecto de Terapia Ocupacional puede alcanzarse.

Animo a todos los terapeutas a lanzarse en esta aventura, porque es una verdadera experiencia tanto profesional y personal única.

Un saludo.

Lidia Cubero

 

 

 

 

 

Ser terapeuta en Nepal: una experiencia única

experiencia de ser terapeuta en nepal

Hola a tod@s, en esta entrada a blog me gustaría compartir mi colaboración durante el mes pasado de Agosto con la ONG NEPAL SONRIE como Terapeuta Ocupacional en Hetauda (Nepal) en una Casa de Acogida con niños con diversidad funcional.

En la actualidad, ejerzo mi profesión como Terapeuta Bobath en el Centro de rehabilitación neurológica CRENE, donde estoy rodeada de auténticas profesionales que luchan diariamente para que todos nuestros pacientes obtengan la máxima calidad de vida, donde contamos con una serie de recursos como: una sala enorme de fisioterapia, camillas hidráulicas, ordenadores… Y cosas tan simples como una almohada, un bolígrafo o una pelota que no valoramos tener hasta que vas a un país como Nepal donde poder encontrar una toalla puede ser misión imposible.

Antes de comenzar mi voluntariado en la Casa de Acogida, ya desde España, Nepal Sonríe me dio una formación y me guió para conocer más específicamente cuál iba a ser mi rol y con quiénes lo iba a desempeñar, pero hasta que no aterrizas allí no ves la realidad de la situación, y que aunque tengas mil planes para desarrollar,  existen tantas variables impredecibles que en muchas ocasiones tienes que improvisar. Hasta ese momento no eres consciente de la cantidad de herramientas profesionales que tenemos guardadas, pero que habitualmente no necesitamos en nuestra vida diaria, ya que aunque en nuestros trabajos no todo es predecible generalmente tenemos unos planes de tratamiento con unos objetivos y seguimos unas directrices que aunque puedan variar algo, todo está más estructurado.

El proyecto de Terapia Ocupacional lleva solo unos meses establecido en la Casa de Acogida de Hetauda, se lleva a cabo con 11 niños, desde Nepal Sonríe les conocemos como “almas libres”, por tanto, mi trabajo lo desempeñé con las 11 “almas libres”, un grupo muy heterogéneo, no es como en España que trabajamos con grupos homogéneos atendiendo a su edad y  patología. Allí, me encontré con una situación a la que nunca me había enfrentado: trabajar a la vez con un grupo de niños de distintos rangos de edad y con patologías diversas como: parálisis cerebral infantil, hidrocefalia, síndrome de Down, salud mental… Pero he aprendido que aunque el grupo no sea homogéneo cada uno de ellos obtiene un gran beneficio de la terapia y pueden aprender los unos de los otros.

El objetivo general de este proyecto es conseguir la máxima autonomía e independencia de las almas libres para que alcancen la mayor calidad de vida, y puedan ser participes en una sociedad como es la nepalí, donde el mundo de la discapacidad es algo desconocido y no muy bien visto; supongamos que como en España años atrás, donde muchas personas se avergonzaban de tener un hijo con diversidad funcional. Para conseguir este objetivo tenemos estipulados varios talleres: estimulación cognitiva, integración sensorial, psicomotricidad y taller ocupacional (actividades domésticas), que se desarrollan semanalmente.

Pero, ¿cuáles son las cosas que más me han sorprendido?

Seguiré compartiendo esta maravillosa experiencia en la siguiente entrada al blog. De momento os dejo con algunas fotos de mi experiencia que quiero compartir con vosotr@s.

Un saludo.

Lidia Cubero

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La importancia del uso de productos de apoyo en las actividades de la vida diaria

importancia de los productos de apoyo en la vida diaria

En esta entrada a blog, desde Crene me gustaría tratar globalmente la importancia del uso de productos de apoyo, conocidos anteriormente como ayudas técnicas, en determinas situaciones para fomentar la independencia funcional y la autonomía en las actividades de la vida diaria.

En primer lugar, aclararemos que se entiende por producto de apoyo para comprender correctamente el tema que estamos abordando. Se considera un producto de apoyo aquel que es fabricado especialmente o está disponible en el mercado, utilizado por o para personas con discapacidad destinado a:

  • Facilitar la participación.
  • Proteger, apoyar, entrenar y/o sustituir funciones, estructuras corporales y/o actividades.
  • Prevenir deficiencias, limitaciones en la actividad o restricciones en la participación.

Las razones para utilizar un producto de apoyo pueden ser varias, pero el objetivo principal será la capacidad de la persona para realizar las tareas que requiera de la forma más autónoma posible con eficacia, seguridad y comodidad. Por tanto, las ayudas técnicas abarcan un amplio espectro desde las más simples a las más sofisticadas, destacamos:

  • Productos de apoyo para el tratamiento médico personalizado: equipamiento para ayudar a una persona a respirar, prendas de ropa para prevenir cicatrices hipertróficas después de una quemadura…
  • Productos de apoyo para el entrenamiento/aprendizaje de habilidades: ayudas para el entrenamiento de comunicación aumentativa y alternativa, para entrenar la integración sensorial…
  • Órtesis y prótesis: para miembro superior, miembro inferior, calzado ortopédico…
  • Productos de apoyo para el cuidado y la protección personal: calzadores, abotonadores, tiradores para cremalleras, alzas y asientos para inodoros…
  • Productos de apoyo para la movilidad: bastones, andadores, sillas de ruedas…
  • Productos de apoyo para actividades domésticas: tapetes antideslizantes, escurridores, cepillos para la vajilla…
  • Mobiliario y adaptaciones para viviendas: mesas reclinables, tableros para escritura, atriles para libros…

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Actualmente muchas personas con discapacidad encuentran limitaciones en la realización de diversas actividades, debido al desconocimiento en esta área y que con el uso correcto de ayudas técnicas les facilitarían el desarrollo de las mismas, promoviendo su autonomía personal. De ahí, la importancia de conocer la posibilidad del uso de estas, el gran catálogo existente y los profesionales formados en esta área que puedan ayudarte.

A la hora de elegir un producto de apoyo se debe realizar una valoración en la que se tenga en cuenta: el usuario interesado (capacidades, limitaciones…), el uso o las actividad que desea realizar, el entorno donde se desarrollaran y la variedad de ayudas técnicas disponibles en el mercado en ese momento. En Crene contamos con un equipo interdisciplinar especializado en el área de la  Neurorehabilitación, que te realizará una valoración y te asesorará en el tipo de productos de apoyo que puedes utilizar para facilitar una vida más independiente y con una mayor calidad, así como enseñarte a utilizarlos y mantenerlos adecuadamente, estaremos encantados de poder ayudarte.

Un saludo,

Feliz verano.

Lidia Cubero, Terapeuta Ocupacional.

Desde la minusvalía a la diversidad funcional

minusvalia y diversidad funcional

La terminología utilizada para designar situaciones, personas, objetos influye en el pensamiento y en la forma de percibir las cosas y es un reflejo de los cambios, de las actitudes, y del entendimiento de una sociedad, de cómo se percibe lo que estamos transmitiendo, ya que con el lenguaje expresamos los valores o juicios de valor de la sociedad.

La evolución que han sufrido los términos utilizados para referirse a las personas con discapacidad muestra cuál han sido las actitudes y el entendimiento de la sociedad hacia ese colectivo.

En un principio, como se sabe, se les designó como minusválidos. No hay duda que cualquiera que sea la utilización que se haga del término minusvalía, conlleva la disminución del valor de la utilidad de una cosa. Valer, significa ser útil referido a las personas. Se puede afirmar, por tanto, que utilizar el término minusválido para designar a una persona con discapacidad,  tiene unas claras connotaciones sociales negativas y a la postre transmite una disminución de la valía de la persona en todos los ámbitos de la vida.

En España, desde 1975 a 1981, es decir, antes de la llegada de la LISMI[1] en 1982, las personas con discapacidad no eran sujetos de derecho, sino objetos de asistencia y caridad[2].

Por lo tanto la Ley 13/1982[3] fue la primera aprobada en España sobre discapacidad y aunque supuso un gran avance, el legislador hablaba de “integración del minusválido”; término que todavía se sigue utilizando.

A nivel internacional fue el 22 de mayo de 2001, en la 54ª Asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuando se aprueba la nueva versión de la Clasificación con el nombre definitivo de “Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud”, en adelante CIF;[4] y la nueva Clasificación afirma que “con el cambio del nombre se ha intentado reflejar el deseo de sustituir la perspectiva negativa de las deficiencias, discapacidades y minusvalías por una visión más neutral de la estructura y de la función, considerando las perspectivas positivas de las actividades y de la participación.”[5]

En España, no es hasta la Ley 39/2006[1] cuando se sustituye el término “minusvalía” por el de “discapacidad” para adecuar los textos normativos. En la disposición adicional octava de esta Ley se determina que las referencias en los textos normativos preexistentes a “minusválidos” y a “personas con minusvalía”, se entenderán realizadas a “persona con discapacidad” o “personas con discapacidad” respectivamente, siendo estos términos los que deberán de utilizarse en lo sucesivo por las Administraciones Públicas para denominar a estas personas.

Por todo lo anterior parece claro que el término discapacidad tiene una connotación menos peyorativa que el de minusvalía.

La pregunta que nos podríamos hacer es: ¿Cuáles son las palabras adecuadas para dirigirnos a personas con discapacidad?

La utilización de la expresión persona con diversidad funcional todavía no se ha consolidado, y ya parece que puede derivar en la expresión personas con necesidad de apoyo, aunque todavía no se ha reflejado en nuestro lenguaje.

El uso correcto sería persona con discapacidad, persona en situación de discapacidad o persona con diversidad funcional, y luego podremos decir con discapacidad o con diversidad funcional, pero lo verdaderamente importantes es mostrar respeto por la persona, más allá de la discapacidad.


[1] Ley 13/1982, de 7 de abril, de integración social de los minusválidos, conocida como LISMI. (Vigente hasta el 04 de Diciembre de 2013). BOE núm. 103, de 30 de abril de 1982, páginas 11106 a 11112.

[2] CONEJO, M; BALAGUER, AP. “Las comisiones de diversidad funcional en el 15M español: poner el cuerpo en el espacio público Política y Sociedad”. {on line] 2014;51(1):227-45. web. 29 ago. 2015. Disponible en http://revistas.ucm.es/index.php/POSO/article/view/42459.

[3] Ley 13/1982, de 7 de abril de integración social de los minusválidos. BOE núm. 103, de 30 de abril de 1982, páginas 11106 a 11112.

[4] OMS, “Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud”, IMSERSO, OMS y OPS, Madrid, 2001. web 15 jul. 2015. Disponible en: http://www.imserso.es/InterPresent2/groups/imserso/documents/binario/435cif.pdf

[5] JIMENEZ, Mª T; GONZALEZ P; MARTIN, J Mª. “La clasificación internacional del funcionamiento de la discapacidad y de la salud (CIF) 2001”. Revista Española de Salud Pública. 2002;76(4):271-9.

[6] ESPAÑA – Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, Disposición adicional octava. BOE núm. 299, de 15 de diciembre de 2006, pág. 44154

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